Y sueño en blanco y negro y rojo. La última vez que te vi, tu cabeza estaba en una pica, aún gritando su nombre. Aún maldiciendo el día en que nací. Sin embargo, nada ha cambiado. ¿O todavía te pido ayuda? No. Entonces deja de pedirme perdón, porque no puedo sangrar hasta que mis sueños se hagan realidad.